Desde el momento en que entramos en el Restaurante Alemán Krüger, nos sentimos transportados a una taberna bávara tradicional. La decoración, con su madera oscura, barriles de cerveza y detalles germánicos, crea un ambiente acogedor que nos hizo sentir como si estuviéramos en el corazón de Múnich.
El servicio fue excepcional desde el principio. Nos recibieron con una sonrisa y nos guiaron a nuestra mesa en un rincón cálido del restaurante. Nuestro camarero nos explicó con paciencia el menú, recomendando especialidades auténticas que no podíamos dejar de probar. La atención al detalle y la pasión por la gastronomía alemana se reflejaban en cada explicación.
Comenzamos con un entrante de Kartoffelsalat, una deliciosa ensalada de patata alemana con el punto justo de vinagre y mostaza. También pedimos una tabla de salchichas alemanas con diferentes variedades, desde la jugosa Bratwurst hasta la especiada Currywurst. El acompañamiento de chucrut y puré de patatas complementó perfectamente cada bocado. El sabor auténtico nos llevó directamente a los mercados navideños de Alemania, donde estas delicias se disfrutan con el frío invierno.
Para el plato principal, nos decidimos por el famoso codillo de cerdo asado (Schweinshaxe). La carne estaba tierna y jugosa, con una piel crujiente y bien dorada. La salsa que lo acompañaba tenía un equilibrio perfecto entre intensidad y suavidad, haciendo que cada bocado fuera una delicia. Era evidente que el codillo había sido cocinado lentamente, permitiendo que los sabores se integraran a la perfección.
Acompañamos nuestra comida con una cerveza Paulaner de barril, una elección excelente recomendada por el camarero. La combinación de los sabores ahumados de la carne con la frescura de la cerveza fue simplemente espectacular. Además, pedimos una Warsteiner Dunkel, una cerveza oscura con notas de caramelo y maltas tostadas que resaltaba el sabor del codillo.
Para el postre, optamos por un Apfelstrudel caliente con helado de vainilla. La combinación de la manzana dulce, la canela y el crujiente hojaldre nos dejó un sabor de boca increíble.
Además de la comida, el ambiente del restaurante era excepcional. Nos sorprendimos gratamente al ver que organizan eventos temáticos a lo largo del año, como la celebración del Oktoberfest, donde ofrecen música en vivo y cervezas especiales de temporada. Nos aseguraremos de regresar para vivir esa experiencia.
Sin duda, el Restaurante Krüger ha superado nuestras expectativas. No solo por la calidad de su comida, sino por la atención del personal y el ambiente único. Recomendamos este lugar a cualquiera que quiera disfrutar de la auténtica gastronomía alemana en Madrid.