Si hay un restaurante en Madrid que se ha ganado la fidelidad de sus clientes a lo largo de los años, ese es Krüger. Con su ambiente cálido y su propuesta gastronómica centrada en la cocina alemana tradicional, se ha convertido en el punto de encuentro perfecto para los amantes de la buena comida y la cerveza de calidad.
Ubicado en una zona céntrica de la ciudad, sorprende desde el primer momento con su decoración típica de taberna alemana. Al entrar, se siente un ambiente acogedor, con mesas de madera, jarras de cerveza y detalles rústicos que evocan las cervecerías bávaras. Este encanto visual se complementa con una carta que transporta directamente a Alemania.
Platos contundentes y auténticos
Uno de los aspectos más destacables del restaurante es la calidad de sus platos. Si hay un plato que no puedes dejar de probar, ese es el codillo de cerdo. La carne está tierna y jugosa, con una corteza crujiente y dorada que le da un toque irresistible. El acompañamiento de chucrut y puré de patatas complementa perfectamente el plato, aportando equilibrio de sabores.
Las salchichas alemanas son otro de los grandes atractivos de Krüger. La bratwurst, servida con mostaza, es una opción clásica que nunca falla. También destacan la currywurst, con su salsa especiada, y la krakauer, con un sabor ahumado espectacular.
Para quienes buscan opciones más suaves, el spätzle con queso es una alternativa deliciosa y reconfortante. Este plato, típico del sur de Alemania, se asemeja a una pasta casera bañada en queso fundido, con un toque crujiente de cebolla frita.
Cerveza y postres para completar la experiencia
Otro de los aspectos que hacen especial a este restaurante es su selección de cervezas alemanas. Con una variedad que incluye desde las suaves cervezas de trigo hasta las intensas cervezas negras, cada trago es una oportunidad de explorar la cultura cervecera de Alemania.
Los postres tampoco se quedan atrás. El apfelstrudel, servido caliente con helado de vainilla, es una combinación perfecta de texturas y sabores. La tarta de queso alemana (käsekuchen) es una opción más cremosa y ligera, ideal para cerrar la comida con un toque dulce.
Atención y relación calidad-precio
El servicio en Krüger es atento y eficiente. Los camareros conocen bien la carta y están dispuestos a hacer recomendaciones personalizadas. En cuanto a los precios, son justos y acordes a la calidad de los platos.
En definitiva, Restaurante Alemán Krüger es un lugar imprescindible para quienes disfrutan de la gastronomía alemana. Su comida auténtica, su gran selección de cervezas y su ambiente acogedor lo convierten en una excelente opción para cualquier ocasión.