El marisco es un ingrediente estrella en muchas cocinas, pero saber distinguir entre marisco fresco y congelado puede marcar la diferencia en sabor, textura y calidad. A continuación, te ofrecemos algunas claves para hacer la mejor elección en tu compra.
Características del marisco fresco
Para identificar un marisco realmente fresco, debería tener los siguientes aspectos:
- Olor agradable a mar: Un aroma fresco y salino indica buena calidad, mientras que un olor fuerte o desagradable es señal de deterioro.
- Textura firme y cáscara brillante: El marisco debe tener una piel húmeda y sin decoloraciones extrañas.
- Ojos y carne en buen estado: En pescados y crustáceos, los ojos deben ser brillantes y saltones, y la carne, firme al tacto.
- Reacción al contacto: Almejas, mejillones y otros moluscos deben cerrarse al tocarlos, lo que indica que aún están vivos.
- Color intenso y natural: Los mariscos deben mantener tonos vivos sin manchas oscuras.
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Ventajas del marisco congelado
El marisco congelado también es una excelente opción, ya que ofrece varias ventajas:
- Mayor durabilidad: Puede almacenarse durante meses sin perder sus propiedades nutricionales.
- Seguridad alimentaria: La congelación ayuda a eliminar bacterias y parásitos.
- Disponibilidad todo el año: No depende de la temporada de pesca.
- Precio más accesible: Generalmente, es más económico que el fresco sin sacrificar calidad.
Cómo elegir un buen marisco congelado
Si decides comprar marisco congelado, ten en cuenta los siguientes consejos:
- Evita paquetes con exceso de escarcha: Indica que el producto pudo haber sido descongelado y vuelto a congelar.
- Revisa el origen y la fecha de caducidad: Asegúrate de comprar en establecimientos de confianza.
- Observa la apariencia del marisco: No debe tener manchas ni piezas rotas, lo que podría ser signo de mala calidad.